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Desplegarse es una propuesta de desarrollo personal que busca y promueve el desarrollo genuino a través de propiciar el surgimiento de las condiciones adecuadas, para que emerjan las nuevas comprensiones, se realicen nuevos aprendizajes y se emprendan acciones que nos permitan avanzar en nuestro camino de plenitud.

La visión fundamental es que el desarrollo sostenible tiene que surgir de la comprensión de cada uno. No se puede forzar el crecimiento al igual que no se puede tirar de una planta para que vaya más rápido.  

Desplegar-se promueve el darse cuenta. Por tanto no es un modelo de cómo ser, ni cómo hacer, ni cómo sentir, ni cómo pensar. Desplegar-se promueve la libertad de poder escoger qué pensar, sentir, decir y hacer. Es un camino de exploración. Es un desarrollo de dentro para fuera, que va avanzando según nuestras posibilidades, habilidades, necesidades, comprensiones y gustos.

Por esto, porque hay muchas maneras y muchos momentos proponemos diferentes tipos de trabajos personales. Podemos distinguir cuatro direcciones principales las cuales se entrelazan y enriquecen mutuamente de manera que no es conveniente descartar ni priorizar demasiado ninguna.

La escucha

Tiene que ver principalmente con el ámbito interior. Cómo nos afectan las situaciones. Qué procesos internos de pensamiento, emoción, sentimiento se despiertan dentro, cuando sucede algo. Reconocer lo que nos pasa, nuestras necesidades, nuestros recursos, aspiraciones, intenciones y poderlos gestionar de manera satisfactoria.

La proyección

Tiene que ver con avanzar hacia la consecución de nuestros deseos y anhelos y la satisfacción de nuestras necesidades. La proyección se extiende desde lo más pequeño como por ejemplo cómo me organizo la compra, hasta lo más grande como qué quiero hacer con mi vida. Y abarca tanto el ámbito de lo externo como de lo interno.  Por ejemplo en una situación determinada podemos preguntarnos ¿Cómo me gustaría sentirme? o ¿Que podría aprender? 

La autogestión

Tiene que ver con la exploración de una actividad que hacemos, para mejorar tanto lo que hacemos, cómo lo hacemos y qué hay de valioso o importante en hacerlo. Añade mucha lucidez y conciencia a toda nuestra vida, lo que nos permite avanzar más fácilmente.

El Autoconocimiento.

El autoconocimiento tiene que ver con quién soy yo. Y este yo tiene dos vertientes, la más común es el yo con historia y la segunda que es el yo sin historia. Conocer este yo con historia es, en última instancia, conocer la historia de este yo. Mejor dicho: es la historia que nos explicamos de este yo. Pero la historia la podemos cambiar, como probablemente hemos hecho algunas veces.

Por otro lado conocer ese yo sin historia es ver qué queda cuando nos dejamos de explicar historias, cualquier historia. Es conectar con aquello que decide qué historia nos explicamos.

En Desplegar-se intentamos crear una experiencia estable de este yo sin historia, porque esta experiencia nos permite crear una distancia con nuestros problemas, dificultades y asuntos y gestionarlos mejor.

El estar centrados y abiertos nos da una estabilidad que nos permite encontrar el mejor camino para avanzar, utilizando nuestros recursos disponibles y encontrando soluciones creativas que satisfacen profundamente nuestras necesidades.

Las cuatro direcciones están entrelazadas y casi siempre podemos encontrarlas todas en cada propuesta. Así claramente cuanto mejor me conozca y mejor me escuche mejor podré proyectarme.

Y cuando me proyecto, si no me escucho tengo el riesgo de pasar por encima de mis necesidades y posibilidades. La escucha y la proyección son dos elementos fundamentales en la autogestión.

Aún así hay talleres que, en aras del aprendizaje, priorizan más una orientación que otra.

Todo esto lo iré exponiendo con más detalle en las páginas y entradas.